Day 5.

 Entre emprender, trabajo en línea, clases, coaching, una nueva carrera, competencias, entrenos... son miles de cosas que pasan por mi mente y la verdad es que ni siquiera sé cómo ponerlas en palabras porque mi cerebro y cuerpo se sienten a mil.

Pero entre tanto caos, siempre trato de buscar unos segundos de paz y pedir a la vida por que me ayude a encontrarlos y no solo encontrarlos, también sentirlos.

Me pasa mucho que me comparo con otros. Veo que tienen trabajos aquí, van allá, hacen esto, logran lo otro y me surgen preguntas como "¿Cómo pueden con tanto? ¿Estaré, yo, haciendo muy poco?". Y hasta hace poco, unos 3 días para ser más específica, que me dí cuenta que yo también estoy en eso. Estoy aquí y allá constantemente, pero si de algo estoy segura es que en todo estoy tratando de dar lo mejor.

Hay personas que les gusta vivir su vida tranquila, pero por mi parte, todos mis recuerdos son que siempre he estado en mil cosas. Siempre he querido aprender algo nuevo; clases de pastelería, clases de maquillaje, clases de teatro, clases de tenis... hasta en el equipo de futbol del colegio estuve. No sé qué querrá decir eso pero si estoy segura que a mi me gusta eso, ir aquí, allá... sentir que necesito más tiempo porque sino la vida se me va y yo no he hecho lo suficiente. Y repito, no sé si eso estará bien o mal pero así he sido siempre. Y siempre he pensado que eso es lo que me terminó gustando del Crossfit, que uno nunca deja de aprender, siempre se puede ser mejor en todo.

Estos últimos días he tenido impulsos de gritarle a la vida y al universo un simple pero inmenso "GRACIAS". Porque cada locura que ha estado en mi mente, he podido darle vida.

Y aunque este año haya sido un poco caótico. Un año donde emprender no ha sido fácil, un año cansado, un año donde he sentido que no me han valorado, un año donde perdí una marca a la que le puse trabajo y construí desde cero... pero también un año donde aprendí mucho de mí (y más de lo que me hubiera gustado de otros). 

Me dí cuenta que a veces a mi misma se me olvida reconocerme por los logros que he tenido, que se me olvida agradecerme por las ganas que me pongo.  También me di cuenta que si la vida me pone obstáculos, me ayuda a demostrarme que aún las piedras no me hacen cambiar, porque mis valores e ideales los tengo bien puestos. 

Y aunque en mis "blogs" de mil vueltas y no lleve un "orden" para escribir... A lo que quiero llegar es que no se nos tiene que olvidar es agradecernos a nosotros mismos por no rendirnos, por que a veces la vida está "patas arriba" pero aprendemos a descansar parados de manos, porque aunque la vida nos ponga enfrente las oportunidades para "vengarnos" decidimos pasar la página, olvidar y pedirle a Dios que nos permita vivir una vida sin resentimientos. Que no se nos olvide aplaudirnos por lograr nuestras metas, nosotros tal vez no lo vemos pero otros sí, así como nosotros vemos a otros. Que debemos celebrar hasta el más pequeño logro y así, poco a poco, cada vez celebramos por más pequeños motivos. Y si algo he aprendido, es que hay que tomar todas las oportunidades que podamos, siempre y cuando no pasemos sobre otros al tomarlas, porque nunca sabemos todo lo que la vida tiene preparado para nosotros y la vida es muy corta como para quedarnos con las ganas.

Como leí por ahi hace un rato... "que poco nos atrevemos para lo corta que es la vida". 

Simplemente gracias.

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